Educación a Distancia. La Tercera Revolución

El eterno juicio, el eterno observar, el paso de la inteligencia de la gente por senderos complicados.

Esto mencionado es algo eterno, y lo hemos convertido en una estructura que llamamos Educación.

Nuestro máximo deseo, aprender y poder lograr que los que vienen atrás de nosotros sean mejores.

Estamos viviendo en esta época de sobresaltos algo muy interesante, y una forma nueva de aprendizaje: Educación Digital, a distancia, sin la necesidad de la proximidad del poderoso maestro.

Esto que estamos probando y empezamos (como todo lo que hacemos los seres humanos) a tratar de perfeccionar, deberíamos verlo como un evento transformador, no solo como algo que tuvimos que hacer.

Durante siglos, la época clásica, acostumbró la educación como algo que debía tener una dinámica, movimiento, nunca quedar estáticos, para evitar la acedia y la falta de entusiasmo.

Esta era la Educación clásica, algo que los Griegos de esa época gloriosa trataron de estructurar.

Educación Clásica, ahí el Maestro era el gran filósofo que a través del lenguaje provocaba incertidumbre y deseos al mismo tiempo.

La Educación clásica tenía reglas, y hábitos de fundamento. El alumno debía creer, tomar lo que el Maestro planteaba como verdad absoluta. El Maestro era un gran contenedor de conocimiento que no podía ponerse en duda. La idea correspondía a una verdad. El alumno manejaba una cercanía y sobre todo una identificación plena con el Maestro. Y lo más importante, la estructura de enseñanza era la traducción de los fenómenos del Universo en ideas y palabras de un Maestro que muchas veces aplastaba las ideas anteriores de otros. 

Es de suponer que las emociones eran fundamentales, la emoción que provocaba una pasión y se disfrutaba junto con el Maestro. Era una manera de vivir, libre y rompiendo reglas.

Era frecuente que el maestro y sus alumnos viajaran, a conocer otros lugares, y con el objetivo de esparcir el conocimiento a otras audiencias.

La Segunda Revolución

Esto permaneció hasta que llegó la Segunda Revolución Educativa, la educación del Renacimiento, Siglo XVI; mucho tiempo pasó para que se marcaran nuevas reglas y diferentes para el aprendizaje. La primera y clave, era un grupo de profesores, no un Maestro, los encargados de la enseñanza. Se rompió la cercanía y apareció una zona de respeto y no familiaridad con el profesor. Toda idea transmitida debía tener  una justificación, comprobación y sustento, dándole el carácter de estructura educativa. El Conocimiento anterior no se eliminaba, era enriquecido por la nueva información y se buscaba el espacio ideal para la enseñanza. Edificios grandes y bellos, intimidantes en nuestra época, con personas especializadas y alumnos que eran examinados y valorados a través de reconocimientos periódicos.

Esta es nuestra educación; desde el Siglo XVI, perfeccionamos, sofisticamos y enriquecimos este mismo método de enseñanza, y el sueño de pertenecer al mundo de esos recintos universitarios era triunfo o angustia de individuos que relacionaban estar ahí con el éxito deseado en el vivir.

Desde el Renacimiento no cambiábamos. Y Llegó el Siglo XXI, con sus delirios, fragilidades, ciencia y enfermedades. Se dio la orden de encerrarnos. No recuerdo que ningún sistema haya logrado controlar una epidemia, siempre debemos esperar que la naturaleza se controle a ella misma, o la castiguemos duramente con una vacuna, mandando al olvido ese mal para que solo fuera mencionado en los libros como algo que vencimos.

El confinamiento, palabra que revolucionó la educación, y que ahora después de cinco siglos puede llegar a ser diferente.

Educación a distancia. La postura humana/ teclados/ pantalla, será el signo que representará al aprendizaje. Accesos privilegiados a una realidad virtual.

Las distancias caminadas de la educación clásica se cruzarán en el camino con el encerramiento sereno del espacio creado en el renacimiento. Un alumno asistirá y será parte de una Universidad en otro país lejano, en idiomas diferentes, con maestros diferentes (física y culturalmente) sentado en cualquier parte de este Universo. La presencia no será necesaria, será traducida a una imagen que de una pantalla brotará, obligando a un tipo de concentración diferente.

Si cambia la concentración, cambia la imaginación, cambian lenguajes, cambian las sensaciones y las emociones, cambian las formas de riesgo, y sobre todo, el deseo de lograr el triunfo en este existir.

La Tercera Revolución

La tercera Revolución, del juego de la plaza, a la sensación total de un cuerpo fascinado con ver otros mundos sin salir de un espacio. El sendero de una ruta virtual que proporciona mucha información; el conocimiento lo desarrollará quien lo desee.

El miedo del humano por fin creó algo positivo, interesante, y que no quiero imaginar a dónde va a llegar. Educación a Distancia, la Tercera Modernización de la Enseñanza.

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    Donec fringilla nunc eu turpis dignissim, at euismod sapien tincidunt.